La puerta de entrada a Marruecos: una medina llena de vida, palacios decorados al detalle, jardines y la plaza más famosa de África del Norte.
No se necesita visa para estadías de hasta 90 días. Solo pasaporte con al menos 6 meses de vigencia. Al entrar se completa una ficha de inmigración.
De marzo a mayo y de septiembre a noviembre. En verano supera los 40 °C.
Aeropuerto de Marrakech-Menara, a unos 15 minutos de la medina, con conexiones desde Madrid, París y otras capitales europeas.
Dírham marroquí (MAD). Se cambia allá (no antes) y es mejor pagar en efectivo en zocos y taxis.
Árabe y bereber; en ciudades se habla mucho francés y en zonas turísticas algo de español e inglés.
Entre 4 y 5 horas más que en Chile, según la época.
Tipos C y E, 220 V. Los enchufes chilenos de dos patas redondas funcionan.
Es un país tranquilo para el turista. Lo habitual son los "guías" espontáneos y vendedores insistentes: un "no, gracias" firme y amable basta. Cuida tus cosas en las medinas.
Corazón de la ciudad: de día jugos de naranja y encantadores de serpientes; de noche, puestos de comida y músicos.
Callejuelas con especias, cuero, alfombras, lámparas y cerámica. Piérdete y regatea.
El jardín azul creado por Jacques Majorelle y restaurado por Yves Saint Laurent.
Su minarete del siglo XII es el símbolo de la ciudad (solo musulmanes pueden entrar).
Salones, patios y mosaicos que muestran el esplendor de los antiguos sultanes y visires.
Joyas de la arquitectura islámica, con estucos y azulejos impresionantes.
Montañas del Atlas, el valle de Ourika, Aït Ben Haddou o un paseo en globo al amanecer.
Información de referencia, revisada por Travel Conexion. Requisitos de entrada y condiciones pueden cambiar: se los confirmamos al cotizar.
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